Hace poco, mientras cenábamos en casa de mis padres, surgió el tema de que querían cambiar el auto, un Buick Riviera que tienen desde hace diez años. El primer automóvil que me vino a la mente fue el Toyota Avalon 2005. A partir de ahí, la conversación siguió más o menos así: Mamá: Pero ese es un auto japonés. Yo: En realidad, fue diseñado en California, desarrollado en Michigan y se ensambla en Kentucky. Es decir que, técnicamente, es más norteamericano que muchos autos norteamericanos construidos en México o Canadá. Papá: De acuerdo, pero el dinero se va para Japón. Yo: Una parte sí, es cierto, pero la mayor parte es el sostén de muchos hombres y mujeres que trabajan con esfuerzo aquí en Estados Unidos. Mamá: A mí, no me gustan esos autos japoneses... Yo: ¿Por qué no? Se ve bien, es espacioso, confortable, seguro, económico y tan confiable que probablemente sea el último auto que te compres... Más allá de la polémica sobre su nacionalidad, y después de haber probado el Toyota Avalon durante una semana completa, nos quedó muy claro que tiene méritos de sobras para ser considerado el mejor sedán full-size hoy disponible en el mercado norteamericano.
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