Chicago, Illinois. Buick quiere subir de categoría, librándose de su imagen anacrónica para atraer a los compradores que buscan un auto lujoso, potente, silencioso, elegante y fabricado con maestría por menos de US$ 30,000. Los voceros de la marca, de hecho, han anunciado abiertamente su intención de jugar contra Lexus cabeza a cabeza en el futuro. El Buick LaCrosse 2005 es el puntapié inicial en esa dirección, un sedán mediano con clase que reemplaza al Century y al Regal. Aún está por verse si la jugada terminará en gol o no. A primera vista, este vehículo es mucho mejor que el Century o el Regal. Sin embargo, nos preguntamos qué tan seriamente quiere Buick competir con Lexus cuando el LaCrosse base posee una configuración de motor de tecnología obsoleta, una caja automática de cuatro (no cinco) velocidades, descenso rápido de cristales sólo para la ventanilla del conductor y llantas de acero de 16 pulgadas con cubrellantas compuestos. Sin contar que los frenos ABS, por ejemplo, sólo se incluyen de serie en el mejor nivel de equipamiento. En los papeles eso suena como un auto especial de alquiler, y nadie que aspire a comprar un Lexus (ni hablar de un Volskwagen Passat) querría uno de estos en el garaje. Tal vez las declaraciones de Buick sobre competir con Lexus fueron prematuras. La compañía dice que sus competidores directos son el Ford Five Hundred, el Honda Accord y el Toyota Camry. A esa lista nosotros agregaríamos el Chrysler 300, el Mazda 6, el Mercury Montego, el Mitsubishi Galant y el ya mencionado VW Passat. Si bien el Lexus aún es un objetivo distante, el LaCrosse resulta una alternativa bastante tentadora a algunos de estos sedanes masivos.
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