Phoenix. Si has prestado un poco de atención al mundillo automotor en los últimos años, estarás al tanto del revuelo en torno a la tecnología híbrida. Una parte de este alboroto deriva de la demanda del público por vehículos verdes de bajo consumo, pero la mayor parte de la agitación obedece a la promoción de la misma industria automotriz. Durante años, Ford se ha presentado como líder absoluto con su "primer SUV híbrido del mundo", el Escape. Por su parte, GM exhibe con entusiasmo su trabajo cooperativo con DaimlerChrysler para desarrollar un sistema híbrido de avanzada. En tanto Honda, de manera silenciosa pero manifiesta, presentó su Accord Hybrid, un automóvil para aquellos consumidores que quieren hacerles saber a los demás que quieren pasar desapercibidos. O algo así. Pero Toyota, en cambio, se lo toma con calma, porque sabe bien de qué va el tema. El muy aclamado y muy práctico Prius está en escena desde el año modelo 2000, y ya va por su segunda generación. Si bien Honda ofreció el Insight híbrido casi al mismo tiempo, su configuración biplaza, piso trasero plano sin compartimiento para equipaje y estética extravagante han mantenido las ventas por debajo de lo esperado. Y el Honda Civic híbrido, introducido en el mercado norteamericano en 2003, no ha generado el mismo impacto que el Prius, ni inspirado el mismo respeto. Toyota no dejó nada librado al azar. Cuando la fiebre por los híbridos finalmente explotó hace uno o dos años, la automotriz nipona ya tenía un modelo de producción en todas las concesionarias estadounidenses. Más aún, todos los modelos Prius estaban construidos con el motor impulsado a gasolina/electricidad, de modo que el consumidor asocia inmediatamente el vehículo con la tecnología híbrida, éste se convierte en símbolo de estatus y la gente se muere por sentarse al volante de un Prius. Además, mano a mano en la carretera con el Civic Hybrid, las prestaciones espectaculares del Prius te harán poner en duda si se trata realmente de un híbrido. Pero a medida que la tecnología va progresando, los consumidores esperan que la propulsión híbrida se generalice a todos los modelos. Por lo que es de esperar que, con el tiempo, cada vez más vehículos de las líneas principales vayan incorporando esta novedosa tecnología. Es indudable que el resultado será positivo, y los híbridos dejarán de ser meros símbolos de estatus para comenzar a representar lo que realmente son: vehículos de bajo consumo. Bienvenido entonces el Toyota Highlander Hybrid 2006. Con el lanzamiento de este producto, la compañía asegura que se convierte en la primera automotriz que presenta un utilitario deportivo híbrido para siete pasajeros (el Ford Escape Hybrid tiene capacidad para cinco). De este modo, Toyota es la única compañía que ofrece al mismo tiempo un auto de pasajeros mediano y un utilitario deportivo mediano impulsados a gasolina y electricidad.
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