Los híbridos son lo peor que hay.
Lo leíste aquí y en primicia, y te contamos por qué: los híbridos son más caros, no ofrecen tanto valor por lo que cuestan y sólo sirven para que las sucias ratas del petróleo extranjero sigan en el negocio por otros treinta años. Los híbridos no hacen nada bien, todo lo hacen a medias. Tienen tanta gracia como las bebidas dietéticas, el helado de bajas calorías o los cigarrillos sin nicotina. ¿Preservar el medioambiente? Vayan y fabriquen algo mejor. ¿Menor dependencia del petróleo extranjero? Sí, más o menos como pedirle a un adicto a la heroína que consuma de a pequeñas dosis. ¿De verdad estás considerando adquirir un vehículo híbrido? Entonces despierta, apaga la tele y cómprate una bicicleta para ir al trabajo o toma el tren, si tanto quieres salvar a los árboles. La tecnología híbrida es sólo una ingeniosa maniobra para estirar la vida útil de los motores de combustión interna y, ¡oh sorpresa!, hacer que paguemos más por menos.
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