Acompañar a Dale Jr. mientras quema neumáticos a 200 mph en una carrera NASCAR o cruzar caminando la autopista en mitad de la noche quizás sea más seguro que conducir en invierno, especialmente después de una gran tormenta. Los automóviles pierden adherencia, algunos conductores se arriesgan estúpidamente, la visibilidad es casi nula por la nevada horizontal, y todo este lío se convierte en una carrera de accidentes gracias a la lluvia helada. Si bien se puede usar el auto lo menos posible, aplazando los viajes al supermercado o quedándose a cenar en casa, siempre hay situaciones en que es inevitable manejar con mal tiempo. Para estos casos, el truco consiste en dominar el arte de sortear las condiciones peliagudas y llegar a casa con el auto y el cuerpo sanos y salvos. Por lo tanto, te ofrecemos algunos consejos para manejar en invierno sin peligros. Cinturones de seguridad, por favor...
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