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A ver, levanten la mano: ¿quiénes no han desperdiciado la hora del almuerzo alguna vez esperando en un mostrador a que lo atiendan para el servicio técnico del auto? Llevar el vehículo a reparar no tiene por qué ser frustrante ni hacerte perder tanto tiempo. Existen formas mejores; lo único que hay que hacer es planear de antemano, mantener la comunicación y llevarse bien con el departamento de servicio técnico de la concesionaria: Lee a fondo la garantía y fíjate atentamente cuáles son sus alcances, incluyendo deducibles, período de cobertura y otras limitaciones. Revisa el cronograma de mantenimiento del Manual del Propietario y respétalo llevando el vehículo al taller según se indica en el mismo. Ten en cuenta que la garantía puede invalidarse si no se respeta dicho cronograma. Lleva un registro de todos los trabajos realizados al vehículo. Si tu auto es nuevo y detectas problemas menores, apúntalos y haz que los reparen la próxima vez que lo lleves a la revisión de rutina.
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