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· Lleva una fotografía de un ser querido en el auto. Una pequeñez para recordar lo preciosa que es la vida y lo importante que es tu seguridad para tus seres queridos. · Practica la “regla de oro”. Observa la manera en que los demás conducen en tu calle. ¿Qué sientes cuando alguien circula demasiado rápido, con la música demasiado fuerte u ocupa todo el ancho de la calle? ¿Enojo? ¿Indignación? ¿Furia? Recuerda estos sentimientos y conduce como lo harías en tu vecindario.
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