IRVINE, California – El caucho va dejando sus huellas en el pavimento a medida que las cuatro Toyo Proxes R28 205/40R17 de alto rendimiento derrapan lateralmente hacia el costado del camino. Estamos corriendo a toda velocidad, casi literalmente volando, por un tramo sinuoso de nuestro circuito de pruebas en las montañas de Santa Mónica, al noroeste de Los Angeles, en un MazdaSpeed MX-5 Miata 2004 color “Titanium Gray Metallic”. Zumbando al límite de la adherencia, con una sonrisa de oreja a oreja y alguna que otra ráfaga de adrenalina cuando este roadster nos provoca hacia los límites de nuestro talento más de lo que nos gustaría. El derrape con las cuatro ruedas termina justo antes de llegar al borde del asfalto, el auto rápidamente se restablece y seguimos rápidamente hasta la próxima curva. Podríamos pensar que no es fácil aumentar el disfrute de conducir un Miata estándar, pero el auto se está poniendo algo maduro --al parecer, rápidamente-- y todavía queda lugar para mejorarlo antes de sus últimos años. Esas mejoras vienen en la forma de ajustes importantes realizados por el grupo interno de afinación para alto rendimiento de Mazda, conocido como MazdaSpeed; y el resultado es justo lo que el Miata necesitaba. Para nuestro automóvil de pruebas estaban disponibles los colores “Titanium Gray Metallic” y “Velocity Red Mica”, el mismo que encontramos en el deportivo Mazda RX-8. Pero el MX-5 es mucho más que la simple aplicación de spoilers y líneas decorativas: tiene mayor potencia, suspensión más firme, llantas más grandes, neumáticos de perfil más bajo y una caja de cambios más dura. Lo mejor de todo es que el precio base es apenas superior al de un Miata LS base.
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